(Escobillas suaves, contrabajo marcando un paso grave)
Estrofa 1
La luz de la luna traza una franja de satén sobre el cristal de tu ventana;
la ciudad tararea una nana, como un tren de medianoche de ritmo sosegado.
Cierra los ojos, mi pequeña estrella; deja que la luz de la calle se deslice;
yo te tararearé un secreto con estilo mientras el mundo, allá afuera, se vuelve suave.
Preestribillo
Besos de trompeta en puntas de pie, un silencio de redobles de acero cepillado;
cariño, cuenta las estrellas conmigo... siente cómo la noche alivia lo que sientes.
Estribillo
Llévame meciendo al país de los sueños, al compás de un ritmo suave y discreto;
Ba-dap doo-wah, cariño, deja que la noche arrope tus pies.
Flota sobre un rayo de luna, deja que los platillos te susurren dulcemente;
llévame meciendo al país de los sueños, donde el corazón encuentra un sueño sereno.
Estrofa 2
Las nubes, como boas de plumas, flotan lentas sobre la ciudad;
las luces de neón hacen su reverencia y las aceras se aquietan.
Guarda mi susurro muy cerca, como el estribillo cálido de un disco;
nos meceremos en las brisas somnolientas; dejemos que el amanecer perdone a la lluvia.
Preestribillo
Los suaves suspiros del trombón pintan las sombras de oro y azul;
cariño, aquí tienes una nana tejida con hilos de un estilo singular.
Estribillo
Llévame meciendo al país de los sueños, al compás de un ritmo suave y discreto;
Ba-dap doo-wah, cariño, deja que la noche arrope tus pies.
Flota sobre un rayo de luna, deja que los platillos te susurren dulcemente;
llévame meciendo al país de los sueños, donde el corazón encuentra un sueño sereno.
Puente (scat y silencio)
Sha-ba-doo, sha-ba-dah... mmmm...
La-la-nana... shh...
(las escobillas susurran, el contrabajo tararea)
Bop-a-lee, bop-a-lay... cierra los ojos y déjate mecer...
Silencio ahora, bebé; déjate llevar.
Hablado (suave, juguetón)
Si el mundo se vuelve ruidoso, yo seré el silencio detrás de la melodía;
trazaré una órbita con estilo alrededor de tu almohada y de la luna. Estribillo final (suave, ralentizando)
Mécelo hacia el país de los sueños, al compás de una nana de terciopelo,
Ba-dap doo-wah, cariño; deja que tu pequeño corazón descanse.
Flota sobre un rayo de luna, con el suave y dulce beso de los platillos,
Mécelo hacia el país de los sueños... duerme entre sábanas de cromo y satén.
Final (susurro sobre el desvanecer de las escobillas)
Silencio ahora, mi dulce amor; la noche tiene espacio...
Nos meceremos hasta el amanecer; deja que regrese la quietud.
Ba-dap... doo-wah... duerme.